Perú

Cada paso que damos en obediencia al llamado de Dios deja una huella. Así ha sido con las visitas misioneras de GOLL Global a la comunidad de Pucallpa, Perú, en los pasados meses de marzo y mayo. Ambas misiones fueron encuentros con un pueblo sediento de esperanza, de amor y de la verdad transformadora del Evangelio.

MARZO: Durante nuestra primera visita en marzo, fuimos testigos de un mover espiritual poderoso en el centro misionero. No se trató únicamente de actividades programadas, sino de una atmósfera tangible de la presencia de Dios. Los niños, los jóvenes, las mujeres… todos recibieron algo especial, algo eterno.

Uno de los momentos más conmovedores fue cuando tuvimos la oportunidad de realizar cortes de cabello a aproximadamente 70-80 niños. Puede parecer un acto simple, pero en ese gesto de cuidado y dignidad, los pequeños recibieron más que un corte: recibieron atención, cariño y el mensaje de que son amados. Mientras nuestras manos trabajaban, nuestros corazones oraban.

Asimismo, se entregaron detalles a los jóvenes y a las mujeres de la comunidad, pequeños obsequios que simbolizaban algo mucho más grande: el valor que tienen para Dios. El amor que sentimos al servirles no nace de nosotros, sino del corazón mismo de Dios, quien puso en nosotros el anhelo de llevar su palabra y fe a donde más se necesita.

MAYO: En la segunda visita de mayo, se llevaron a cabo dinámicas de aprendizaje que conectaron profundamente con los niños y jóvenes. Ellos no solo jugaron y aprendieron, también escucharon la Palabra viva, adaptada a sus etapas y corazones, y la recibieron con humildad.

Además, se ministró directamente a los matrimonios y líderes de la iglesia CACG Perú. Fue un tiempo de discipulado, donde se compartieron verdades bíblicas, se fortalecieron vínculos y se encendieron nuevas llamas de propósito. Los líderes experimentaron un renuevo espiritual que solo puede venir del Espíritu Santo.

En esta ocasión también nos enfocamos en el bienestar holístico de la comunidad. Llevamos materiales de higiene personal, reconociendo que nuestra misión va más allá de lo espiritual: buscamos atender el cuerpo, el alma y el espíritu. El enfoque holístico nos mueve a amar como Cristo amó: con compasión, con acción y con un cuidado integral por cada persona.

No podemos hablar de Pucallpa sin mencionar la hermosa obra que Dios está haciendo en la escuela que hemos adoptado: “Victoria Gracia”. Allí, niños de primaria y secundaria recibieron con alegría la semilla de la fe. Cada palabra compartida, cada oración fue recibida con respeto y atención, mostrando que hay un terreno fértil en sus corazones.

Gracias a las aportaciones generosas de donadores, se logró la construcción de un nuevo salón, una necesidad urgente dada la creciente matrícula de niños de la comunidad. Esta expansión no solo representa un avance físico, sino espiritual: más espacio, más niños, más oportunidad para sembrar el Reino.

Pero aún hay mucho por hacer. El crecimiento de la matrícula nos reta a seguir construyendo más salones, a seguir invirtiendo en el futuro de estos niños que también son los futuros obreros del Reino.

Queremos invitarte a seguir siendo parte de lo que Dios está haciendo en Pucallpa. Tus oraciones, tu servicio y tus donaciones hacen posible que el Evangelio siga transformando vidas, familias y comunidades enteras. Puedes hacer tu aporte a través de nuestra página oficial.

Cada semilla cuenta. Cada acción de amor trasciende. Sigamos sembrando juntos. Sigamos obedeciendo. ¡Sigamos despertando corazones a la verdad de Cristo!

Como ministerio, entendemos que la verdadera transformación requiere seguimiento. Por eso, nos hemos comprometido a visitar esta comunidad cada tres meses, fortaleciendo lo que ya se ha sembrado, discipulando, animando y apoyando a largo plazo. Estas visitas de seguimiento serán claves para acompañar el crecimiento espiritual de niños, jóvenes, familias y líderes.

Y en esta visión, queremos extender una invitación directa: si eres obrero, misionero, o tienes el deseo en tu corazón de servir, esta es la oportunidad. La mies es mucha, y los obreros aún pocos. Pucallpa es tierra fértil esperando manos dispuestas a sembrar con fe y amor.

Gracias a los misioneros, donadores y lectores. Nada de esto sería posible sin la entrega sacrificial de los misioneros que han dejado comodidad y familia para cumplir lo que Dios nos ordenó en Mateo 28:19: “Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones,”

También agradecemos de corazón a cada donador que con fe ha sembrado en esta obra, y a ti, lector, que con tu atención y oración también eres parte de este mover.