Haití
Al llegar a Haití, hemos tenido la experiencia de interactuar mayormente con niños de todas las edades. Desde el comienzo, ellos te observan y si regalas una gran sonrisa, de seguro te abrazarán y van a querer estar cerca de ti en cada oportunidad que tengan. A las niñas les encanta peinar, y a los niños jugar fútbol. Al principio crees que hay límites por el idioma, pero el que prevalece es el lenguaje del amor. Ciertamente, la alegría y el amor se transmiten; tú lo cargas y lo llevas a otras partes del mundo. Hemos comprendido que es una marca que cambia cualquier estatus social y no tiene límites geográficos y culturales. Es una esencia que es capaz de transformar vidas y ser luz y esperanza para cada persona. Cuando estamos allí, volvemos a ser niños y corremos a divertirnos y disfrutar las bendiciones de cada día. Vamos equipados de provisiones y con artículos de primera necesidad, pero el recuerdo que nos llevamos a la memoria es que recibimos más de lo que damos. ─Anímate y decide hoy ser parte de nuestros voluntarios y colaboradores. Nosotros también queremos contar tu historia.
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