En nuestro último viaje misionero a Mazatlán, México, tuvimos el privilegio de llevar un mensaje de fe, esperanza y amor. Durante esta misión, impactamos de manera profunda en varios lugares: dos iglesias locales, un centro de rehabilitación para mujeres y un hospital. En cada rincón al que llegamos, sentimos la guía y el respaldo de Dios de una manera que nos llenó de asombro y gratitud.
A lo largo de nuestra estancia, llevamos más que palabras; compartimos gestos de amor y compasión que reflejan la gracia de Dios en acción. En las iglesias, tuvimos la oportunidad de ver corazones rendirse y abrirse a una fe renovada. En el centro de rehabilitación de mujeres, hablamos de redención, sanación y de cómo un nuevo comienzo es posible en Dios. Y en el hospital, llenamos de esperanza y aliento a personas y familiares que enfrentaban desafíos de salud, recordándoles que no están solos, que Dios está con ellos y es el sanador.
Uno de los aspectos más hermosos de esta misión fue sentir el respaldo de Dios en cada paso. Desde el momento en que llegamos a Mazatlán, su presencia se hizo evidente. Cada detalle —pequeño y grande— estuvo lleno de propósito y cuidado. Esto reafirmó nuestra confianza en que estamos siendo guiados y que somos parte de una historia de redención y transformación en Sinaloa, México. Nos emocionamos al pensar en lo que viene, sabiendo que hemos sido llamados a llevar la luz y el amor de Dios a cada rincón de esta nación.
Esta experiencia también nos permitió ver el impacto de nuestra intimidad con Dios, un paso de fe que nos llena de autoridad y gracia al caminar en sus caminos. Hemos aprendido que, cuando nuestro tiempo a solas con Dios se hace visible, su amor y poder se manifiestan públicamente. Nos sentimos bendecidos de ver cómo esta misión nos transformó a nosotros mismos y nos dio una renovada fuerza y compromiso para seguir sirviendo.
Agradecemos profundamente a cada uno de ustedes, a nuestros colaboradores y donantes. Su apoyo constante es un pilar para que podamos seguir llevando el mensaje de compasión y esperanza de GOLL Globall a lugares que necesitan urgentemente un toque de Dios. Gracias por creer en esta misión y por ser parte de esta cultura compasiva de amor y servicio. Los invitamos a seguir siendo parte de esta aventura, sabiendo que cada semilla que plantamos en corazones necesitados es un acto de fe y amor que transformará vidas para siempre.
¡Gracias por ser parte de esta historia de redención!
“Y cantaban un cántico nuevo, diciendo: ‘Digno eres de tomar el libro y de abrir sus sellos, porque fuiste inmolado, y con tu sangre compraste para Dios gente de toda tribu, lengua, pueblo y nación. Y los has hecho un reino y sacerdotes para nuestro Dios, y reinarán sobre la tierra.’” Apocalipsis 5:9-10





