Perú

En el pasado mes de Mayo, tuvimos la oportunidad de visitar nuevamente la comunidad de Pucallpa, Perú, con otro grupo misionero lleno de entusiasmo y amor. Este viaje tuvo un propósito especial: seguir el progreso del Centro Misionero GOLL y participar en la construcción de sus paredes de ladrillo. Al ver cómo las paredes de ladrillo se levantaban, no podíamos evitar sentir una enorme gratitud y admiración por todos los que han hecho posible este proyecto.

Cada ladrillo representa no solo un esfuerzo físico, sino también la manifestación de la fe y el amor de todos los que han aportado. Queremos agradecer profundamente a todos los que han contribuido con sus generosas donaciones, y animarles a seguir siendo parte de nuestra cultura compasiva.

Durante nuestra visita, tuvimos la oportunidad de realizar diversas actividades que nos conectaron aún más con la comunidad.

Organizamos talleres y juegos para los niños, llenos de risas y aprendizaje. También, realizamos retiros para mujeres y hombres, donde compartimos experiencias, oramos juntos y fortalecimos la comunión con nuestro Dios.

Además, visitamos las escuelas locales, llevando las buenas noticias de salvación y el amor de Dios a los jóvenes, quienes recibieron nuestro mensaje con corazones abiertos y una notable alegría.

Uno de los momentos más emotivos de nuestra estancia fue la celebración de una boda en la comunidad. La ceremonia fue un hermoso recordatorio del amor y la unidad que Dios nos llama a vivir.

Ver a todas las personas de la comunidad participar con tanta emoción y alegría nos llenó de esperanza y fortaleza. Fue un evento donde la conmoción y la felicidad se sintieron en cada rincón.

En Deuteronomio 28:2 establece: «Y vendrán sobre ti todas estas bendiciones, y te alcanzarán, si oyeres la voz de Jehová tu Dios.» En Pucallpa, pudimos ver cómo el orden de Dios comienza a desatarse y establecerse.

Fue una visita diferente y especial, en la que se establecieron pactos y se marcó una ruta conforme al diseño divino.

La generosidad de todos ustedes ha hecho posible estas maravillosas experiencias en Pucallpa. Sus donaciones no solo han contribuido materialmente, sino que han tocado los corazones de muchos, creando un impacto duradero.

¡Gracias por ser parte de esta misión! Su apoyo continuo es invaluable y juntos estamos haciendo la diferencia.