Balones de cuba….

En marzo 2017 nos invitan a jugar fútbol. Cuando llegamos al terraplén había más de 150 jóvenes corriendo y pateando un bola gastada y desinflada. El terreno era irregular y pedregoso y algunos estaban descalzos. Las verjas estaban hechas por algo parecido a “cactus”. Lo que más llamó mi atención era la emoción y el entusiasmo de todos.

En el transcurso me da con preguntar:
-Bueno… ¿cuando comienza el juego?
Al lo que responden:
“ya estamos jugando”

En ese instante algo en mi interior se rompió.
-Les dije: ¡vamos a comprar bolas!
-Responden con una sonrisa camuflada en lamento: “Imposible””aquí no venden bolas y si las consigues serán extremadamente caras”

De inmediato salimos en la búsqueda y efectivamente no se conseguían tiendas deportivas. Luego de varias horas encontramos un lugar que tenían un balón a la venta. El valor de la bola era de $25.00 USD y precisamente el salario promedio de un cubano es de exactamente esa cantidad. Tendrían que dejar de comer y abstenerse de todo para adquirir un balón de fútbol. En ese momento lo compramos y se formó la “copa de fútbol”.

Al terminar el día le prometí: “regreso, pero regreso con muchos balones”. Precisamente llegamos a Puerto Rico y comenzamos a unir fuerzas con voluntarios que se añadirían a la causa. Para agosto del 2017 (4 meses después) ya estábamos en el mismo aeropuerto en el cual habíamos hecho el compromiso pero esta ocasión con maletas llenas de cientos de bolas de fútbol. Balones de todos los colores. Balones escritos con palabras de esperanza de un futuro mejor para que en cada pateada y en cada gol golpearan las limitaciones  y fueran libres de la injusta opresión provocada por un adverso sistema social.

 

Att. CULTURA COMPASIVA